Se ha terminado el mes y ni siquiera me lo creo, siempre tengo la sensación de que mayo pasa excesivamente rápido. No puedo mentirte, es un mes que me gusta porque siempre tengo mucho más trabajo, más actividades, más horas de luz en las que intentar ser productiva, más planes de ocio que llevar a cabo también con mis amistades… podría hacer todo mucho mejor porque soy consciente de que tengo serios problemas de organización pero, aún así, no restemos mérito al hecho de que lo disfruto. Me gusta mucho la primavera. ¿Se puede vivir en una constante primavera? O mejor dividir el año en dos partes: seis meses de primavera, y otros seis meses de otoño para así disfrutar de esos cafés calentitos modernos con cualquier cosa encima que de pronto se ponen de moda y tienen que ver con canela o calabaza, mientras te sientas con una mantita y te pones a ver una maratón de películas de Harry Potter (o Crepúsculo, voy a confesarlo). ¡Y no puedo olvidarme de las velas con olor a tarta de manzana!. Dios mío, soy demasiado previsible… a mi favor he de decir que todas esas cosas me gustaban cuando a nadie más le gustaban y significaban estar destinada a la rápida e irremediable marginación social. (No exagero). Creo que todas estas cosas se han vuelto muy mainstream. ¡Hasta es mainstream decir mainstream!
El caso es que he disfrutado de este mes y como supongo que ya sabrás si estás aquí leyendo esta carta virtual… vengo a contarte un poco todo eso que he guardado con mimo dentro de mí durante estos días. Antes de nada te advierto que soy una persona muy normal con una vida que la mayor parte de las veces roza el más absoluto aburrimiento, pero aún así por alguna razón he decidido que también tengo derecho a venir a soltar mi parrafada pese a no desayunar todos los días tostadas con aguacate y tortilla francesa hecha con huevos de codorniz mientras la brisa acaricia mi piel en la impresionante terraza de mi mansión. O sea, quiero decir… vivo a las afueras de Santiago de Compostela desde hace unos cuantos años porque no podía soportar más tener que cambiar de piso de alquiler cada 4 o 2 años e ir dando tumbos de un lado para otro mientras escuchaba a peregrinos a las 6 a.m en completa exaltación divina, o mientras mis vecinos universitarios tocaban la guitarra a las 2 de la mañana. Mis vistas no son demasiado chic porque tengo muchos edificios muy altos a mi alrededor y escucho bastante ruido de coches, pero igualmente soy una persona resolutiva y he creado mi propio ecosistema de cosas bonitas que me inspiran en cada rincón de mi hogar, así que no hay mansión, ni terraza, ni cosas muy impresionantes… pero hay historias simples de una humana que viene de ese mismo saco de «el otro montón de humanos comunes y corrientes que están sobreviviendo en su día a día». La pequeña -diminuta- diferencia, es que además soy artista. Y uff. Eso sí que es complicado, no voy a mentirte.

No puedo evitar sentir que en general todo este año algo pasó en mí. Cambiaron muchas cosas. Sé que me esfuerzo muchísimo y por fin veo que ese esfuerzo, cuando de verdad está ahí y se enfoca de una manera positiva, da sus frutos.
Estoy aprendiendo también a decir en voz alta con total normalidad que no lo he pasado bien en muchas ocasiones del pasado y que creo que al fin, tras todas las dificultades que arrastro desde niña, he tenido que llegar a los casi 33 años de vida para dar un pisotón fuerte en el suelo y querer vivir mi vida siendo consciente y estando presente, no únicamente como si todo me arrastrase siempre.
Por muchas razones también decidí que iba a ser positivo para mí plasmar todos esos sentimientos que guardo dentro en un cuaderno, en algún diario, dejando constancia de que no pasa nada por sentir, por a veces romper (y romperse), por simplemente soltarlo todo teniendo siempre muy presente el hecho de que soy completamente válida y merecedora de todas las cosas buenas que me puedan pasar.

A veces no soy capaz de llenar las páginas y sigo sintiendo esa punzada de rabia cuando me da la sensación de que no hago nada lo suficientemente bonito, no es que sea agradable ser una persona tan autoexigente, supongo que para algunas cosas es genial pero tengo una idea de la perfección muy equivocada… ya sabes, NADA es perfecto jamás. Cuando tengo esa vocecilla puñetera en la cabeza tratando de boicotearme me recuerdo que no lleno journals para nadie, lo hago para mí, y aunque no he logrado conseguir una rutina lo suficientemente buena, no tiro la toalla. No me resulta muy fácil ser capaz de dividir las horas del día. En algún momento de mi vida (si es que no lo sabes ya) decidí que también quería ser madre, y esto es muy curioso porque realmente ser madre es la tarea más compleja que he hecho nunca y la más importante y bonita, solo que… no quiero renunciar a mi creatividad ni a lo que había logrado hasta ahora, es complicado muchas veces encontrar el equilibrio entre todas las cosas que tienes que hacer, el deber, los compromisos, el amor… y por supuesto tu propia existencia, tus sueños, tu vida laboral y tu crecimiento. Es importante que no olvides esto, no te olvides de que tienes un camino que protagonizar también y que cuidar.
Así que mis días corren con todas las obligaciones a las que me enfrento y a mañanas frenéticas. Normalmente lo primero que hago es revisar mi correo electrónico esperando encontrarme la propuesta de mi vida: algo así como que alguien muy importante está interesado en mi arte, como que quieren arrasar con todas mis obras originales… pero la mayor parte de las veces son spam, más spam, encargos de fanarts en forma de marcapáginas, llaveros, algún print A5, invitaciones de bodas (normalmente muy originales, he de decir… me sorprende mucho lo que pide la gente, lo más divertido para mí fue tener que dibujar a un novio como si fuese Goku aunque sin pelo porque bueno… en este caso el novio no lo tenía, y la novia como sailor Moon aunque ella con el cabello de color violeta porque así lo lucía también). Después de todo eso trabajo como copywriter para dos clientas gestionando el contenido de sus páginas web dedicándome a la redacción de sus textos. Es entretenido para mí y me gusta, aunque me resulta muy frustrante. Todo el tiempo pienso que tengo que tener toda esta cantidad de ideas y de pasión muy contenidas. No sé… imagina que eres médico y que tienes la capacidad de curar algo con tus propias manos y conocimiento, pero tienes que conformarte con hacer X labores que no dejan sacar todo lo que tienes en ti porque simplemente tienes que adaptarte a esta vida y sociedad en la que todos participamos. Soy consciente de que tengo que tener dinero para comprar el pan y para sobrevivir, por eso esto es lo que hay. Pero confío, por supuesto que lo hago. Me siento muy agradecida de todas las personas que aprecian mi trabajo, contratan mis servicios, de mis clientas, del público amable que se acerca a verme en ferias…
Honestamente no creo que jamás pudiese dedicarme a estar sentada en una oficina, o teniendo un trabajo «normal».






Mayo ha remado a favor de mi inspiración. Soy de las que defienden eso de que la inspiración te pille trabajando siempre porque si esperas a que mientras estás con el culo sentado en el sofá, de pronto se te ocurra la idea del siglo, permíteme que te diga que va a ser imposible.
Creo que un día miré con pena hacia el sketchbook que compré hace meses, ese que me propuse llenar a partir del 1 de enero, lo tenía totalmente apartado encima de mi mesa de trabajo y eso que la idea inicial había sido la de hacer un dibujo rápido cada día. ¿A quién quiero engañar? Normalmente el tiempo mínimo que tardo en hacer alguno de los dibujos, por mucho que sean rápidos y carezcan de detalles demasiado trabajados, es aproximadamente el de 1 hora. Vale, algunos no llevan tanto tiempo pero como te he dicho hace un poquito, a mi me cuesta mucho hacer cosas porque sí, es decir… llenar el sketchbook vomitando todo encima sin preocuparme realmente por la estética es una piedra en mi camino, una muy grande. Te recomiendo si te gusta dibujar que pilles un cuaderno sencillo, en el que el gramaje del papel sea el suficiente para poder utilizar diferentes materiales en él, y que no tengas miedo del resultado porque precisamente el objetivo es aprender, experimentar… Yo lo que suelo hacer es ayudarme inspirándome en páginas como Pinterest, y después, si consigo hacer algo que me gusta mucho, «quito» ese dibujo del sketchbook y lo mejoro en un lienzo.
Actualmente yo no tengo a la venta estos trabajos. Los bocetos solo son bocetos pero los cuadros hasta el momento los utilizo para llenar mis paredes de casa y también para estar apilados unos encima de otros detrás de las puertas de varias habitaciones. Supongo que algún día los prepararé, muchos ya tenían su propia historia, pero a veces las cosas no me terminan de convencer y siento la necesidad de empezar de cero.
En varias ocasiones amistades me dijeron que tengo que exponer, que tengo suficiente materia, que son muy buenos, y… bla, bla, bla. ¡Qué mala soy! No es que no valore las opiniones de las personas cercanas a mí, pero de verdad, la autoexigencia y la inseguridad son grandes enemigas, trabajo fuertemente contra ellas y siempre tiendo a pensar que en realidad no hay nada especial en mí, únicamente hago lo que me gusta como puedo, que creo que ya es mucho. Aunque si me insisten lo suficiente y la experiencia me parece agradable y que tiene mucho que ver conmigo… es decir, vaya, que voy a sentirme bien porque pensaré que puedo ser yo misma con libertad, entonces no descartaré exponer pero necesito primero sentir que las cosas son como quiero que sean y que controlo al 100% mi trabajo.
Estas dos páginas de mi sketchbook fueron publicadas hace muy poquito en mi perfil de instagram y representan justo ese tipo de dibujos que se me ocurren y que me terminan gustando tanto que finalmente voy a pasar a dos lienzos. Siento que vibran completamente con todo lo que siento últimamente… tanto por la gama cromática, que para mí es muy significativa también con el uso del rojo, como por el simbolismo que hay en ambos. ¡Y por cierto, el primero se llama «Blanca»!, el otro era tan simple… «El beso del oso», definitivamente tengo que cambiarle el nombre.

Quizá mucha gente piense raro de mí por las cosas que hay en los dibujos que hago… las que hago de verdad como forma de expresión total de mi mente, ya sabes, no hablo de los fanarts o de ese otro tipo de trabajos que también me gusta realizar pero que no permiten que mi creatividad se desarrolle como desearía.
Me gustan los monstruos y las cosas raras… Creo que siempre he sido un poco gótica, aunque lo controlo. Me estoy haciendo mayor.
«Llevamos la oscuridad por fuera para dejar que nuestra alma brille por dentro.»
No puedo explicar del todo bien porqué me siento tan atraída por esas cosas que son un poco «oscuras», en especial cuando me considero una persona que viene a ser todo paz y amor, no sé si me explico correctamente. Antes me daba apuro analizar estas cosas porque era igual de consciente que ahora de
que me sentía atraída por todo aquello que se supone que en un primer momento me tendría que generar rechazo. Puedo ponerte ejemplos sencillos para que te des cuenta de que siempre me ha sucedido: en las series que me gustaban terminaba fantaseando con el personaje más complejo, con el «malo»
(que en realidad no lo era tanto), incluso me atraían los que tenían cicatrices en la cara, o algún aspecto físico desagradable para los demás. Los humanizaba más que a los otros, les veía algo… especial. Mágico y atrayente. Nunca me he fijado en los héroes, siento que tienen poco de real.
Tal vez una cosa llevó siempre a la otra y era inevitable que me pusiese a escribir sobre lugares fantásticos, seres extraños con sus propias emociones, sus vidas y un montón de conflictos por resolver. Como ya te he dicho antes soy bastante previsible y al final todo esto iba a más y terminaba extendiendo las
fantasías a historias de amor (de dudosa calidad) entre mi protagonista, una mujer también llena de bastante magia y muchos conflictos internos extraños, o sea… me estaba describiendo a mi misma como si fuera una bruja o cualquier otro tipo de personaje de fantasía, obviamente mejorándome de formas inimaginables y
dándole un poco más de «sazón» a mi vida… Siempre he amado escribir y he tenido la suerte o la desgracia de evadirme mucho de la realidad casi con cualquier cosa. Supongo que por eso decía que veía fantasmas, que creía casi en cualquier cosa imposible… Tengo un don: la imaginación.
Gracias a esta imaginación y al hecho de haber dejado aparcadas durante un tiempo las ferias, estuve dedicando un poquito de mi tiempo a mejorar mi portfolio -sigo en ello-, así me di cuenta de que hay muchas cosas que he dejado de hacer por miedo a lanzarme. Y esos límites que siempre me impuse también tienen mucho que ver con que no escuchaba demasiado a esa voz interna que hay dentro de mí, la de mi niña pequeña, esa parte que nunca muere, ya sabéis, y está ahí abriéndose paso. Siempre quiere que la escuchemos un poquito más. Fue así como me di cuenta de que quiero retomar más activamente la parte de la Reihmatsu escritora, pero ahora sin forzarme a hacer cosas que no me llenen al 100%. Si lo confieso tengo que admitir que yo lo que quería era ponerme a escribir directamente sobre demonios dominadores del mundo, algo así, algo un tanto extraño y puede que un poco turbio, pero luego caí en la cuenta de que siempre es importante no empezar la casa por el tejado y trabajar con sentido. Así nació el fanzine que espero esté disponible en septiembre (más o menos):

El propio título indica la temática, aunque es verdad que quise ampliar un poquito más la idea de lo que es simplemente un fanzine y aquí además de muchas ilustraciones hechas precisamente para todos y cada uno de esos cuentos, hay textos que recojo desde mi infancia, todas son historias reales. Con esto de reales sé que puede que te sorprendas porque… ¿fantasía y realidad pueden ir de la mano? Dejo que cada persona juzgue las cosas como quiera, yo simplemente voy a recoger en este fanzine hecho con todo mi amor, historias que transformo en cuentos pero que son sucesos que vivía de verdad de pequeña y que tienen que ver con sensaciones que yo interpretaba y de las que estaba plenamente convencida de su veracidad. Espíritus, ángeles, historias de meigas… Para mí todo era palpable y tan real como que estoy ahora mismo respirando, pero como bien te he dicho discernir lo que es parte de tu imaginación o no cuando eres una persona que desde niña eres muy creativa es muy complicado, también cuando no tienes el mejor entorno familiar a tu alrededor. La mente se protege.
"Imaginar no es escapar del mundo, es reinventarlo. Y cuanto antes aprenda cualquier niño o niña a hacerlo, mejor preparados estarán para enfrentarse a cualquier realidad, siempre con una sonrisa y con la cabeza llena de sueños."

Siempre garabateo todo en mis journals y tengo que plasmar antes de sacarlo adelante mil ideas para poder sentir que funciono. No sé si todo el mundo piensa como yo pero estoy convencida de que mi cerebro trabaja muchísimo. Te iré hablando más del fanzine a medida que avance más en él.
«¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?».
Vincent van gogh
En mayo tuve también la oportunidad de apuntarme a un taller de escritura creativa. Voy a dedicarle un ratito a esta experiencia porque para mí fue especial. En general es especial simplemente el hecho de que me apuntase a hacer algo con personas desconocidas.
Todo se remonta a que hace como dos meses más o menos, y después de que varias personas me hablasen de la librería en donde se hacen los talleres y donde se organizan varios clubs de lectura, decidiese que estaba bien investigar. La verdad es que en el momento en el que vi las redes sociales de esta librería sentí algo así como: «creo que aquí voy a sentir casa». Tampoco era muy difícil que eso sucediera, quiero decir… en esencia soy una persona un tanto peculiar, y con el paso de los años he constatado que la gente como yo se siente bien en un par de lugares y ya está. Una librería siempre es un espacio seguro para personas como yo así que me apunté a uno de los clubs de lectura, evidentemente tuve que escoger el dedicado a la fantasía. ¿Cuál iba a ser?
Pensaba que se me daban peor estas cosas porque el grupo ya estaba formado y ya se conocían entre ellas todas las personas que estaban también en él, pero… allí fui. Y encima era «la nueva». Dios mío, se me da fatal socializar, y en la primera reunión yo estaba un poco «tierra trágame» pero últimamente he decidido hacer cosas que salen de mi zona de confort porque después descubro lo mucho que lo puedo llegar a disfrutar. Cabe decir además que en mi primera reunión yo estaba teniendo un brote de dermatitis intenso y mientras estaba sentada en la silla solo quería rascarme de manera compulsiva, pero esa ya es otra historia que ni siquiera es digna de mención… el caso es que resultó muy agradable todo lo demás. Descubrí lo interesante que es comentar con personas que aparentemente tienen gustos similares a ti un libro, y también me sentí muy orgullosa de mi misma por una razón: verás… soy insegura, pero estoy descubriendo que estoy superando muchos baches. Antes posiblemente si yo tenía una opinión muy personal sobre un libro, una canción, lo que fuese… me costaba expresarla en voz alta si esa opinión era diferente a la predominante. Pero ya no. No me sentí juzgada ni mal por decir lo que pensaba del libro. Fue una sensación muy agradable, y aunque puede parecer que esto es algo muy básico, para mí es un logro enorme y quería dejar constancia de ello.


Aunque decidiesen por mayoría que en este mes leeríamos Alchemised, de SenLinYu, y me hubiesen hecho descubrir una obsesión. Un libro que me ha hecho pensar en él a cada rato, mientras cocinaba, mientras trabajaba, mientras limpiaba mi casa… por favor, se ha colado bajo mi piel, tanto que sí, evidentemente he tenido que dibujarlo de mil maneras diferentes en mi sketchbook y por supuesto le he pegado miles de post its. Va a ser difícil para mí superar esta historia, necesito ayuda psicológica tras haberlo leído.
¡Pero a lo que iba! ¡El taller de escritura creativa!

Había hablado previamente con la escritora que lo impartía, la poeta Ana Valín García. Pero cuando la vi allí… bueno, voy a volver a meter aquí mi supuesto don sobre leer a las personas. Y aunque ya me lo imaginaba porque creo que para ser capaz de hacer las cosas que ella hace tienes que ser un ser humano sensible, muy sensible, superó todas mis expectativas.
Ana fue muy generosa y siento que toda la experiencia estuvo rodeada de una especie de aura mágica y una energía femenina preciosa. No sé cómo explicarlo… todo estaba ordenado, incluso el caos que supuso empezar a crear desde cero.


Se creó un espacio tan bonito y seguro mientras intentábamos adentrarnos poco a poco en ese mundo poético, recortando, pegando, intentando crear cosas con sentido para nosotras mismas y tal vez a simple vista también sin ningún sentido aparente. Disfruté mucho compartiendo el taller con otras mujeres y también un chico encantador, todo fluía, estábamos conectados todos en la paz que transmitía la voz de Ana y en esa magia suave que parece que la rodea.

Me siento orgullosa de mi misma, de querer emprender caminitos nuevos y no tener miedo de hablar y que mi voz llegue a alguna parte. He estado mucho tiempo metida en mi misma, como forjando un enorme caparazón alrededor de mi, y ese caparazón se está rompiendo y entre luz, oxígeno… y asomo la cabeza y veo muchas cosas alrededor que son muy bonitas.
Ahora que lo pienso parece que en mayo todo ha sido arte… como si todo fuesen actividades de este estilo. Pero la verdad es que sí, realmente este mes se sintió muy agradable para mí, como si remase a mi favor todo el tiempo. Ya te dije que no suelo tener una vida muy apasionante con numerosos planes, si que es verdad que siempre trato de sacar tiempo para socializar con las personas con las que me siento en sintonía y con las que puedo simplemente reírme y soltar peso de la mochila, así que de los últimos fines de semana del mes fui a Expotaku, en A Coruña, porque entre otras cosas me encanta el anime y todo lo que tenga que ver con Japón o la cultura asiática, y además tuve un intento de mini cosplay (aunque muy mini). Compré cosas, fui en familia y con amigas también, nos sacamos una barbaridad de fotos y simplemente terminé tan agotada que necesité días para recuperarme de todo aquel ruido y desgaste social. Pero fue genial, en especial porque la última asistencia a Expotaku yo estaba trabajando en un puesto y tenía la espinita de no haber podido disfrutar de la feria, en esta ocasión lo viví con intensidad.
El resto del mes hubo quedadas con las chicas que he conocido a partir de un fandom de un grupo de kpop que me gusta (¿cómo no he dicho esto antes por aquí?), parece un dato como que hace de menos al resto de cosas que te he contado, pero para nada, ¡me lo paso pipa con esas mujeres mientras me regalan sobrecitos con fotitos de coreanos o llaveritos para colgar de mis bolsas de tela! Soy bastante friki, pero me siento honrada de serlo, creo que cuando me dejo llevar por todo eso y entro a comprar a un supermercado asiático con estas amigas y nos creemos… no sé, como que estamos en una tienda de conveniencia de Seúl, recibo chutes y chutes de energía súper positiva. No me puedo reír más con estas mujeres, todas son más mayores que yo y… eso también ha sido muy revelador para mí. Estoy disfrutando más de las amistades que están en otra franja de edad, me siento más libre de ser yo misma y de hablar de lo que me plazca, quizá el problema siempre fue ese, que no encontraba sitio para ser yo misma en compañía de otra gente.






Me está quedando una carta enorme, no sé si eso será positivo o no, pero para ir terminando voy a dejar constancia de lo último que quería comentarte que he iniciado este mes, aunque es una cosa muy pequeña y más para mi día a día que para mostrar en ningún lado, aunque pensé que quizá pudiese parecerle divertido a alguien. Siempre había escuchado que hay grupos de amigos que se compran un lienzo pequeño y van a pasar una tarde al parque mientras se retratan los unos a los otros y luego miran el resultado. Ya te puedes imaginar lo que puede surgir de ahí. ¡Me parece tan divertido! Yo por ahora no puedo coaccionar a mis amigas a que hagan estas cosas también, pero me adentré en Tiger (no debería entrar nunca a este tipo de tiendas) y compré un mini sketchbook con una calidad de papel terrible -lo admito-, para hacer un cuaderno compartido. ¡Logré convencer a mi pareja! La verdad es que tengo mucha suerte porque nunca le parece que estas cosas que son importantes para mí sean «tonterías». Así que hemos iniciado nuestro propio cuaderno de bocetos en conjunto, la intención es hacer una página diaria pero él ha viajado por trabajo y actualmente está haciendo cosas en la Universidad de Barcelona así que… ¡Habrá que esperar! Antes de que te lo preguntes… no, él no dibuja. De hecho trabaja en un laboratorio y no tenemos nada que ver en ese sentido, él es todo razonamiento y mente lógica y yo una amalgama de cosas artísticas y emocionales. ¡Pero el equilibrio y los polos opuestos son necesarios en la vida! Y adivina… hasta ahí dibujo monstruitos.



¿Sabes qué debería hacer? Ponerles nombre. Si los llamas de alguna manera es como si cobrasen vida, como si les otorgases una personalidad y tuviesen su propia historia. Y la verdad es que no sé si este cuaderno compartido supondrá algo productivo para mí pero es que puedo asegurar que cuando pruebas a hacer cosas y a embadurnarte un poquito las manos sin miedo a lo que vaya a salir de ahí… probablemente finalmente hagas algo que te encante y te sirva para algo en el futuro. No necesariamente tiene que ser útil en este momento.

Definitivamente voy a ir cerrando esta carta, porque creo que me he pasado tres pueblos dando vueltas casi todo el tiempo por lo mismo. Puede que estuviese un poco nerviosa por comenzar con las cartas, al fin y al cabo… ¡es que esta en la primera! Y los comienzos siempre son un poco complicados, hay que romper el hielo, y… bueno, tampoco es como si hiciese una locura de cosas que pueda venir aquí a contarte, pero al menos espero que si has tenido un ratito para llegar hasta el final y has leído todo lo que tenía que decir, lo hayas disfrutado de alguna manera. Muchísimas gracias por haber gastado algo de tu tiempo en mí, regresaré con una nueva carta la primera semana de julio para contarte todo lo que ha guardado junio para mí que como adelanto te digo que… hay varias cositas ahí que podré contarte con muchas ganas.
Un abrazo enorme. Recuerda que puedes seguir sabiendo de mí, leyéndome y viendo mis trabajos en mi instagram:
Gracias, de verdad. Muchas gracias.
Reihmatsu
Deja un comentario