He visto este tema en el inicio de mi página, y pensé… ¿por qué no? Vamos a dejar en borradores el post que tenía pendiente de publicar, ya mañana será otro día para volver a procrastinar, y pasado mañana otro, y otro, y… supongo que antes de que termine la semana seré capaz de darme un impulso fuerte de ganas para terminarlo y dejarlo por aquí. Sólo dejadme explorar un poquito más.
«Escribe sobre la casa de tus sueños»… nunca he asociado «casa» a nada material. Últimamente considero que casa es mi refugio de paz, mi templo, mi yo, el que construyo o intento construir cada día con mucho esfuerzo personal, trabajando conmigo misma, superando límites, batallando contra gigantes injustos que me intentan volver un poco más loca, minimizando mis sueños y borrando mis sonrisas. O sea que creo que la casa de mis sueños es la Andrea que soy, la que se esfuerza. O bueno, la Reih que soy… esa especie de alter ego que he creado alrededor de mí y que también me protege. Pero en definitiva, eso, la casa de mis sueños es mi propia yo, quien soy con sus múltiples perfectas imperfecciones -estoy aprendiendo a quererlas bien-.
La casa de mis sueños también son las pequeñas cositas que me dan felicidad: el olor a café (y también el ruido que hace la cafetera italiana), el conectar con amistades y el conocer a gente nueva con la que todo resulta fácil, las risas en las que acabas con dolor de barriga, velas de olores ricos, cómics maravillosos con los que dejar la mente volar y fantasear, también coreanos -por supuesto, yo y los coreanos-, tiempo de calidad conmigo misma, creatividad, proyectos que salen adelante, romantizar los pequeños detalles… vida en calma. Así es la casa de mis sueños.
¿Es pedir mucho? Tal vez demasiado.
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