¿Por qué no?

El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacer frente a las tinieblas de otras personas. Carl Gustav Jung. Llevo toda la vida sintiéndome más o menos conectada con mi propio ser. ¿Se entiende? Supongo que nos pasa a todos y va un poco por épocas. Yo hago mucho esto de realizar…

Written by

El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacer frente a las tinieblas de otras personas.

Carl Gustav Jung.

Llevo toda la vida sintiéndome más o menos conectada con mi propio ser. ¿Se entiende? Supongo que nos pasa a todos y va un poco por épocas. Yo hago mucho esto de realizar viajes hacia mi propio mundo interior para tratar de ver en lo que he mejorado, en lo que puedo mejorar y en cómo estoy enfocando la vida en general. Cada paso que doy soy más consciente de que lo que siembro y la estela que dejo tras de mí es tan importante como el aire que respiro cada día, por eso creo que cada año que pasa y cuanto más mayor me hago, más me planteo el mundo, mi forma de estar en él y mis propias relaciones para con todo lo que me rodea. Aquí nace también lo de aceptar mis profundas imperfecciones y saber vivir con ellas. Que somos luz y también oscuridad no es nada nuevo, estoy convencida de que lo sabéis.

No sé si es porque en este momento estoy precisamente atravesando una época quizá más íntima, que estoy abrazando esa oscuridad que encuentro en mí y a mi alrededor y estoy tratando de transformarla en algo productivo. A veces la plasmo en un dibujo, otras en letras, hace años en diarios… pero sale hacia fuera y se convierte en una forma de expresión que evoca algo a los demás. Y eso… eso es algo bueno, ¿no? Creo que lo llaman algo así como «transmutar».

No hago nada de esto por los demás, lo hago por y para mí, pero es curioso como soy consciente de que logro conectar más con la gente cuando me dejo llevar por estos sentimientos o por ese chute de inspiración que nace dentro de mi cabeza, corazón, alma, justo cuando exploro dentro de esa oscuridad y consigo llevarla a algo artístico, que cuando trabajo en un modo mucho más «algodón de azúcar». Para mí está bastante clara la razón… sé que vives y sientes las mismas cosas que cualquier ser humano, que reprimes como puedes todo sentimiento incómodo y que verlo desde fuera es mucho más agradable, lo disfrutas pero no te replanteas nada más porque al fin y al cabo tú no lo has hecho, sólo lo estás admirando. Pero yo creo que lo admiras y te gusta porque permite a tu parte oscura entrar en acción y salir del cajón de las cosas que negamos que sentimos porque tenemos que ser y parecer siempre perfectos. Pues no lo somos, nadie. Ninguno. Todos tenemos luces y sombras, todo ser vivo que nos rodea las tiene, lo importante y fundamental es que ambas se encuentren en equilibrio. Así que no pasa nada… disfruta de mis monstruos y déjame también dibujarlos con libertad.


¿Sabéis por qué escribo toda esta reflexión? Pues porque llevo unos días que lo que me apetece es explorar hasta donde soy capaz de llegar transformando estas ideas oscuras en arte y porque hace un año más o menos ya lo hacía, quizá en menor medida, y me sorprendí enormemente con diferentes comentarios y opiniones que se me hicieron llegar, provocando a su vez que naciese una inseguridad muy grande dentro de mí.

Yo creo que simplemente estaba expresando sentimientos, sensaciones propias. No entro nunca a valorar lo que pasa o pasaba por la cabeza de otros artistas cuando crearon X cosa, quizá es un error propio, no lo sé, pero creo que somos inmensos a nivel psicológico… todos y cada uno de nosotros tenemos nuestras propias vidas y circunstancias, no espero que nadie realice un perfil de mi salud mental cuando simplemente lo que estoy haciendo es crear algo que me apetece, que sale hacia fuera, que es más o menos bonito, pero que en definitiva ha nacido de mí. ¡Y sucedió! Hubo gente que se preocupó mucho por si estaba bien sólo por dibujar este tipo de cosas.

Tranquilos, no pretendo que un monstruo extraño venga a mi casa a seducirme sólo por dibujar esto… y no, tampoco pretendo clavarme una flecha por la espalda ni nada parecido. ¡Son cosas mucho más profundas! Cosas que creo que atraen también a los demás a niveles difíciles de explicar pero que están ahí y que le suceden a un gran porcentaje de la sociedad.

Sigo enamorada de este dibujo que hice hace un año más o menos.

El año pasado a nivel emocional fue un año complejo para mí. Soy madre y cuando una persona es madre siempre le preocupan ocho millones de cosas. Si ya la vida lo complica todo en múltiples ocasiones cuando no tienes a nadie más que tú mismx a tu cargo, imagina cuando tienes a personitas que dependen de ti.

Si a eso le sumas que me di cuenta de que innumerables problemas personales seguían sin ser resueltos: miedos, inseguridades, trastornos de ansiedad, excusas propias que yo misma me ponía que limitaban todos y cada uno de mis pasos… Tuve que pararme a decir: «basta ya, las riendas hay que cogerlas y plantar cara a todo lo que me resta, no se puede seguir así».

Toda esta serie de dibujos y también de hojas de journal muy íntimas nacieron en ese momento. Fue aquí cuando recibí algún mensaje privado de gente desconocida que me decía: «oye, ¿necesitas hablar?», «oye, he visto que quizá no estás atravesando un buen momento, es alucinante lo que somos capaces de dibujar en épocas que no son buenas», «oye, no puedo evitar fijarme en lo que dibujas y escribes… ¿quieres mi número? a mí me funcionó mucho hacer mi eneagrama, háblame y te ayudo a hacer el tuyo».

Creo que pocas veces me sentí tan desconcertada respecto a algo. Había gente que quería hacerme terapia sin entender precisamente que estaba trabajando en mi yo más íntimo, en mi lucha personal contra las partes menos bonitas de mi ser y que sólo estaba llevando hacia fuera esos sentimientos, dándoles cabida porque… supongo que si existen y están, quizá lo único que quieren es dejarse ver y ser aceptados. ¡Madre mía! Yo creo que no era tan turbio lo que dibujaba, ¿no?

A las personas les cuesta entender absolutamente todo. No puedo disfrutar de lo rosa de la vida y también de lo negro, son incompatibles… eso creen. Si elijo escuchar y amar Asia, no tiene mucho sentido que ame también lo gótico. Y si dibujo un romance prohibido que una diferentes formas de expresión también sucede algo extraño en mí.

Pues lo siento, estos días estoy disfrutando de esto. La inspiración es más intensa, ideas más fuertes y placenteras nacen en mí cuando asomo la cabeza en todos los rincones de mi ser. Quiero dibujar monstruos… monstruos que son hermosos y que sienten amor. Aunque igual es extraño… ¿puede haber amor en el mal? ¿Por qué es un monstruo malvado? Tal vez haya más oscuridad en una criatura hermosa a nuestros ojos. Quiero dibujar esa especie de redención final… la polilla se acerca demasiado a la luz y se termina quemando, pero la oscuridad precisa también de esa luz, la busca de manera incesante. Así que en cierto modo lo que me apetece estos días es dibujar las dos caras de la moneda, es un poco el ying y el yang y la cohexistencia necesaria, el equilibrio que tiene que haber en todo. Lo que pasa es que soy un poco romántica de más, siempre lo he sido… ya de niña personificaba ambos mundos y los entrelazaba irremediablemente con lazos de amor indestructibles. Un poco ilusa tal vez.

¡Dios mío! A veces creo que soy peor que Jane Austen, aunque sin duda mis personajes masculinos serían demasiado turbios, quizá mucho más parecidos a los del Marqués de Sade. Sea como sea… he decidido que no voy a ponerme límites artísticamente hablando. Hey, puedo seguir haciendo fanarts de artistas famosos en Corea del Sur pero también puedo crear esto, mejor dicho: tengo que crear esto.

Si incomoda creo que es porque plasma temas, realidades, ¡llámalo como quieras!, que la sociedad intenta siempre ocultar. El romance y la tragedia siempre están a un suspiro de distancia. Se trata de una sensibilidad refinada a la vida y la capacidad de apreciar los elementos sombríos que gran parte de la sociedad se esfuerza por ignorar.


Decidme si me podéis llegar a comprender, si os incomoda este tipo de arte, si creéis que definitivamente fui la más rarita de mi clase por tener este tipo de pensamientos y al fin y al cabo también de forma de vida. Estaré atenta a vuestras opiniones, siempre creo que cuando debatimos sobre algo aprendemos tantas cosas que nos aportan, que replantean nuestras propias creencias y nos hacen ver otras realidades diferentes… que es bueno no callarnos y mostrar quienes somos y lo que hay en nosotros. Pero antes de sacar conclusiones precipitadas creo que también es importante intentar mirar más allá de lo que podemos apreciar en un primer momento.

Quiero decir… de alguna manera yo sólo me estoy expresando, únicamente estoy sacando hacia fuera una creación propia que te puede gustar o no pero que no pretende ofender a nada ni a nadie. Así que trata y vive el arte como eso, nada más.

Siento mucho si me he enrollado demasiado con el post, hace tiempo que quería plasmar un poco esto, en especial porque siempre me siento muy frustrada con la doble moral de la gente. Una doble moral limitante, cruel, juzgona… no sé porque todo el mundo se empeña siempre en parecer algo que no es. ¿Alguien sabe la razón?

Y a ti… ¿le das cabida a mis monstruos? Seguro que tú también tienes los tuyos propios. Yo sólo quiero convertirlos en libres y permitir que vivan su propia redención. Creo que pueden conseguirlo.


Descubre más desde REIH MATSU

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario