Iba a comenzar el post con el título de «Queridx lector» pero creo que hubiese sido extraño, no se me dan nada bien los formalismos, las presentaciones, el explicar cualquier cosa que implique juntar varias frases y que el texto en cuestión termine teniendo sentido… madre mía, qué auténtico desastre. Probablemente si el tema fuese…
Iba a comenzar el post con el título de «Queridx lector» pero creo que hubiese sido extraño, no se me dan nada bien los formalismos, las presentaciones, el explicar cualquier cosa que implique juntar varias frases y que el texto en cuestión termine teniendo sentido… madre mía, qué auténtico desastre. Probablemente si el tema fuese ponerme aquí a escribir sobre otra persona o sobre cualquier otra cosa, sería mucho más fácil. Tengo la manía de ser juzgona conmigo misma y de que las relaciones sociales -incluidas las virtuales- sean algo complejo para mí. ¡Voy a darlo todo! ¡No dejéis que me vaya por las ramas!
Antes de nada encantada de conoceros, si estáis aquí es porque probablemente me seguís en cualquiera de mis otras redes sociales, así que infinitas gracias -una vez más- por estar empleando vuestro tiempo en mí, puede parecer una tontería pero creo que el tiempo es de las cosas más valiosas que tenemos, es un halago que simplemente hayáis hecho «click» en este espacio y estéis leyéndome (y espero que lo hagáis con un café calentito al lado, un trocito de chocolate, y unas expectativas no demasiado altas… no quiero no llegar a cumplir lo que sea que creáis que os vais a encontrar).
Estuve un tiempo pensando si era una buena idea o no abrir una página web. Normalmente soy una persona bastante creativa, y aunque eso es algo muy positivo, si que es cierto que hay demasiado ruido en mi cabeza, la mayor parte de las veces encontrar el extremo de toda la maraña es complicado, desenredar el ovillo, ya sabéis… pero por algún sitio hay que empezar, y supongo que de alguna manera llega el momento de sentarte y decir: «es ahora». Hasta el momento me resultó suficiente estar presente en redes sociales como motor principal de visualización de mi trabajo, también estar en diferentes grupos de artesanos, artistas, proyectos creativos, grupos específicos de los diferentes temas en los que me muevo… pero se me estaba quedando corto, sobre todo porque decir que me dedico a dibujar es muy limitante. ¡Hay mucho más! Hay muchas formas de expresión que me llenan, hay mucho de lo que estudio, en lo que asomo las narices para experimentar y al final me acabo metiendo por completo. Así que evitar tener una página en la que no solamente mostrar lo que nace de mí, sino que también darle cabida a mis pensamientos y a la imperiosa necesidad que tengo de escribir y soltarlo todo, era algo fundamental.
Puede ser «las cosas de Reih» una especie de híbrido entre blog / espacio publicitario / zona segura / libre extensión de mí… sea lo que sea espero de verdad conseguir darle forma poco a poco y lograr llegar precisamente al objetivo que tengo o a cómo lo visualizo en mi cabeza. ¡Sólo tened un poquito de paciencia al principio!
Para que os hagáis una idea yo era de esas personas que tienen muy claro lo que quieren hacer con su vida desde que son muy pequeñas. Esto es una gran suerte, soy consciente. Si antes de nacer firmamos algún tipo de pacto con el Universo yo ya sabía que cuando llegase a la Tierra lo que quería era dibujar, dibujar, y dibujar más. No hubo dudas, era una especie de niña prodigio del dibujo (suena tan pedante decir esto…). Mi madre siempre recuerda mi infancia pegada a un pupitre, muchos folios, y un sin fin de rotuladores y lápices de colores a mi alrededor.
Ya en el colegio me apunté a diferentes concursos de pintura, en el que incluso en uno de ellos logré ser la ganadora (fue una sensación muy buena, sobre todo por el hecho de sentir que lo que hacía gustaba, «valía para algo», y esto fue desde siempre un debate bastante intenso conmigo misma, esa maldita necesidad de crear y buscar validación por todas partes). De adolescente y en plena crisis existencial conmigo misma me apunté a unas clases de pintura maravillosas, y cuando digo que fueron maravillosas realmente LO FUERON. Susana, mi profesora, marcó de alguna manera mi vida y se convirtió en una especie de ejemplo extrañísimo a seguir, una referente de carne y hueso llena de imperfecciones en las que me veía a mi misma, alguien con quien hablar, expresar dudas, aprender… en estas clases recuerdo ser plenamente libre, sentirme totalmente llena de paz, de plenitud… estaba rodeada de personas con intereses semejantes y estaba además aprendiendo que hacer las cosas que te gustan -también artísticamente hablando- está muy bien.
Tras una exposición en la que participé en una galería local de Ares, cerca de Ferrol, en la provincia de A Coruña, me di cuenta de que me estaba aburriendo muchísimo de dibujar. Y es que en aquel entonces lo de ser una adolescente que dibujaba bien y hacía cuadros al óleo bonitos para llenar las paredes del salón y del comedor era completamente agotador. Mis padres explotaron mucho esto. Posteriormente, hablando con colegas me he dado cuenta de que pasa un montón, tu propia creatividad no termina de aflorar porque en muchas ocasiones no te lo permiten. Recuerdo que le dibujé bodegones a todas mis tías, no exagero. Llegó un punto en el que terminaba un cuadro y mi madre me decía: «ahora tienes que dibujarle a tu hermano una playa y así le mandamos el lienzo en un paquete». Para que lo entendáis… mi hermano vivía fuera de la Península y con una playa al lado de casa… quiero decir, ¡qué necesidad había de dibujarle aquello! Es un ejemplo tonto, pero es que el modus operandi era este: «ahora un cuadro para el tío que vive en Lugo», «ahora un cuadro de una puesta de sol para regalárselo a la prima del pueblo». Dije BASTA.
Mi profesora consiguió llegar al núcleo del problema, a porqué ya no sentía ilusión, y aunque al principio me costó sacar todos esos sentimientos hacia fuera y darles voz, decidí que lo más importante era perseguir mis propios gustos, crear lo que me llenase y me hiciese feliz, aunque eso no tuviese sentido para los demás. He intentado seguir así desde entonces.
Es cierto, y esto es innegable, que muchas -muchísimas- veces, tienes que hacer cosas que te gustan poco o nada y no te hacen sentir demasiada ilusión por el simple hecho de que alguien las quiere de ese modo y evidentemente van a ayudar a que sobrevivas en este mundo tan sumamente caro (no juzguéis, sé que se comprende), pero mis propios proyectos personales, los que enriquecen de verdad al menos de una manera mucho más íntima, son siempre todo eso que quiero hacer tal y como lo quiero hacer.
Cuando dejé de satisfacer las expectativas de los demás y a dibujar lo que yo quería, una paz que es difícil de explicar, volvió a hacerse sentir dentro de mí. Es ahí cuando empecé a garabatear sin pensar mucho. Estuve mucho tiempo dibujando fanarts de diferentes cosas, siempre intentando también adentrarme en un estilo un poco más «manga». Probablemente todo esto fue a consecuencia de que mi pasión por Asia empezaba a despertar y estaba descubriendo Japón, sus cómics, sus series, un mundo creativo de posibilidades que era muy amplio para mí en aquel momento… pero aunque recuerdo que practiqué mucho y que incluso me compré varios libros que me ayudasen a perfeccionar mi estilo y acercarlo a estas influencias, no fui realmente capaz.
Con el tiempo he aprendido que lo que me inspira de Asia es precisamente todo lo que veo, lo que me llega, lo que aprendo, lo que me hace disfrutar… pero me costó entender que puedo adaptar de alguna manera lo que yo hago a todo esto. ¡Supongo que estáis cansadxs de verme hacer fanarts en la actualidad de grupos de k-pop, de actores, de incluso personajes conocidos de diferentes animes! De alguna manera también estoy tratando de adaptar diferentes escenas que no pierdan mi esencia y estilo a la hora de dibujar, a algo que recuerde al actual manhwa (tampoco quiero dar muchas pistas, porque de nuevo esto sólo son ideas que pasan a la velocidad de la luz por mi cabeza).
En definitiva… es el momento de ordenarlo todo, de darle cabida a mi arte de una manera mucho más formal, de permitirle también a esos proyectos personales tan especiales para mí hacerse reales y ser trabajados duramente. ¡Lo merecen! ¡Lo merezco! Últimamente y por razones personales totalmente normales (hola, vida adulta) he estado metida en un bucle que me ha recordado mucho a aquel en el que estuve hace años cuando mi madre me decía lo que tenía que dibujar una y otra vez… estaba siendo una sensación muy apática y triste. Si pierdes la ilusión y la pasión, la vida se vuelve mucho más gris y cuesta dar el más mínimo paso. Era momento de tomar conciencia, de sentarme, escucharme y también hablar conmigo misma, estaba yendo muy rápido y en esa velocidad estaba perdiendo las cosas que realmente le daban y dan luz a mi alma. ¡Supongo que por esa razón estoy escribiendo todo esto!
Cuida lo que te hace feliz.
Y aunque yo esté personalizándolo en mí misma, no importa si lo que a vosotrxs os hace felices es peinar muñecas, abrazar árboles, o cocinar rollitos de canela… no dejéis de hacerlo, de verdad, no dejéis de daros el regalo de disfrutar de todo eso que os mueve y os da calor por dentro.
Así que aquí estamos… iniciando la andadura en esta perdida página de internet que albergará no sólo mis trabajos, si no que también mis vivencias, reflexiones, planes, próximos proyectos… Necesitaba tener este espacio de orden dentro del caos que soy para poder hablar con todxs vosotrxs de una manera más personal. ¡No puedo deciros mucho más porque creo que lo que iba a ser un post inicial breve al final ha sido toda una declaración de intenciones! Pero… sé que si estáis aquí es porque quizá veis algo en mí, soy consciente del cariño y apoyo que me dais muchas personas que ni siquiera conozco personalmente, y eso es… ¡mágico! Permitidme devolveros de alguna manera todo eso y encontrad en este un lugar seguro también para vosotrxs en el que estar, disfrutar, quizá aprender algo… aunque seguro que seré yo la que aprenda muchísimo más.
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Un comentario
Fatisal
Eres un amor.
Me alegra que vayas cumpliendo metas u objetivos o peldaños que te vayan llevando a tus sueños. De ahí a estar en Corea, es un suspiro (si es que forma parte del sueño)
Los mayores marcan siempre, qué difícil ahora que somos nosotros los mayores. O yo creo eso, no sabría qué hacer que fuera diferente a lo que pensaba de pequeña.
Yo creo que he vivido y crecido en una cultura del esfuerzo y, como a mí no me costaba, pues no tenía mérito porque “era lo normal”, aprobar exámenes o dibujar. Para ti es fácil.
Y, cuando me empezó a costar trabajo, resulta que me volví una vaga. “Si te esforzaras más…”
Ahora tengo al demonio de “si no te sale todo bien a la primera, eres un fracaso” y en el otro “eres una vaga”.
Saquemos pañuelos y lloremos. Tengo que encontrar esa fórmula de dibujar por gusto. Por eso me gusta leerte, y ver tus dibujos. Sirves de inspiración.
Un besote.
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